Self-reconciliation

 

Juanito Conte is an artist born in Salto, the north west of Uruguay, who presently lives in the capital Montevideo. He is the son of a graphic industry worker and the father of Manuela, his three and a half year old daughter. A self-taught artist, Juanito’s work gathers a personal intensity in the search for new resources to express stories, this has always been found in painting and generally expressed through color.

This series is part of a pictorial investigation that Juanito calls "The Memory of The Line" where he tries to find out, after deconstructing the work and eliminating elements, to what extent the composition relays on drawing. This search leads him towards more synthetic approaches: the abandonment of the line, the forms that expand in the plane, the design and texture of the brushstroke, and the incorporation of gestures that break the composition, opening delicate portals to subjective experimentation.

Fresh and bright colors perfectly balances the serenity of the composition, accompanied by subtle and varied gestures that display the potential of visual language in all its splendor, a tribute to the pure handling of shapes and color through abstraction. The traditional colors and landscapes of Salto Uruguay are not found, instead a non-literal or potential palette are present in the image, a search for something new. This use of color has a common point with the series "Morocco" by Frank Stella, where everything related to the Moroccan culture is distilled into minimal colors and ordered on the composition.  

Juanito’s preference for large formats has the ability to involve the observer but it is the use of the wide color and few reference lines that offer a potentially meditative atmosphere.

Juanito’s art is closely linked to his relationship with his father’s graphic workshop, developed into a style that emulates the screen printing technique, where colors are added one by one individually, in the form of layers to achieve a full and rough texture on the fabric.

An autobiographical series "The Memory of The Line" seeks to recover through art some of the childhood experience such as socializing, beliefs and desires as well as learning, forming a present perspective on fatherhood.

This project focuses on the experiences that occur in the early stages of life, ones that collaborate in the construction of male identity, especially the father figure. From the creation, the work addresses personal experiences as collective facts, and examines not only the boundaries between public and private but also the coexistence of the paternal role of artist, and the construction of both roles in the context of a city in the interior of Uruguay.

To relate a quote by Uruguayan professor Leonardo Garet "The history of a people is richer the more people that write it" (Portal 10 minutes, January 2015)

Traditions are inscribed from birth as an invisible script in the construction of individual and collective identities, affirming patterns of behavior and coexistence that are reproduced and naturalized over generations.

The section of the river that begins in Salto Grande and continues to the Río de la Plata is calm and its speed nullifies its erosive force. However, its ability to model the landscape lies in the sediment that drags from the top. The image of the river acts as a double metaphor in the work: on the one hand as a potential transformer of history (of individuals and societies) as to what happens, but also as a metaphor in the first person as pictorial research, where the alterations in the composition come from both the first resources of the artist coming from the screen printing then later findings and references.


 

Gimena Pino

2018 - Israel

 

 

 

Auto-reconciliacion

 

Juanito Conte es un artista salteño radicado en la capital. Es hijo de un trabajador de la industria gráfica, y es padre de Manuela desde hace tres años y medio. Sin formación curricular en escuelas o talleres, su obra recoge su propia intensidad en la búsqueda de los recursos adecuados para expresar sus historias, que siempre han encontrado respuesta en la pintura, y particularmente en el lenguaje del color.

 

Esta serie forma parte de una investigación pictórica que Juanito bautizó como “la memoria de la línea” donde intenta averiguar, luego de deconstruir la obra y eliminar elementos, hasta qué punto la composición remite al dibujo. Esta búsqueda lo conduce hacia planteos más sintéticos: el abandono de la línea, las formas que se expanden en el plano, el diseño de la textura en la pincelada, y la  incorporación de gestos que rompen la composición, abriendo delicados portales a la experimentación más incierta.

Fresco y luminoso, el color equilibra perfectamente la serenidad de las composiciones, acompañadas de gestos sutiles y variados que despliegan en todo su esplendor el potencial del lenguaje pictórico, y hacen del conjunto un tributo al manejo puro de las formas y el color a través de la abstracción. La paleta arbitraria y distanciada del paisaje salteño, da cuenta de un proceso de resignificación y selección de imágenes donde lo importante no es su literalidad sino su potencial. Este uso del color tiene un punto de conexión interesante con la serie Morocco de Frank Stella, en la cual todo lo representativo de la cultura marroquí que pueda tener el nombre de la obra, se encuentra condensado en la elección de una paleta mínima de colores brillantes dispuestos en el espacio.

Su preferencia por los grandes formatos tiene la capacidad de envolver al observador, pero es el uso de los amplios espacios de color y las pocas líneas de referencia lo que termina de completar una atmósfera potencialmente meditativa.

 

Dentro de la biografía de Juanito, su encuentro con el arte está indefectiblemente unido a la relación con su padre y ambientado en el taller gráfico, lo que desarrolló un estilo que emula el mecanismo de la técnica serigráfica, al colocar uno a uno los colores individualmente y en forma de capas para lograr los plenos y dégradés sobre la tela.

Autobiográfica, esta serie busca recuperar desde la experiencia artística, el proceso de socialización y aprendizaje al cual el artista ha estado expuesto, las creencias, deseos y necesidades forjados en la infancia que le permite construir desde la perspectiva, su propio rol de padre.

Este proyecto, posa la mirada sobre las vivencias que ocurren en las etapas tempranas de la vida, y que colaboran en la construcción de la identidad masculina, y dentro de ella, la figura paterna. Desde la curaduría, la obra despierta aspectos que permiten abordar las vivencias personales como hechos colectivos, y examinar, no sólo las fronteras entre lo público y lo privado, sino también la convivencia del rol paterno con el de artista, y la construcción de ambos roles en el contexto de una ciudad del interior del país.  

 

Una frase del profesor Leonardo Garet es retomada en el presente proyecto: “Es más rica la historia de un pueblo cuantas más sean las voces que la escriben” (Portal 10 minutos, Enero de 2015)

Las tradiciones se inscriben desde el nacimiento como un guión invisible en la construcción de las identidades individuales y colectivas, afirmando pautas de comportamiento y de convivencia que son reproducidas y naturalizadas a lo largo de generaciones.

 

La imagen del Río Uruguay es retomada en una instalación por el artista, en tanto metáfora del potencial transformador.

El tramo del río que comienza en Salto Grande y sigue hasta el Río de la Plata es tranquilo y su velocidad anula su fuerza erosiva. Sin embargo, su capacidad de modelar el paisaje radica en el sedimento que arrastra de la parte superior. La imagen del río funciona como una doble metáfora en la obra: por un lado en tanto potencial transformador de la historia (de los individuos, de las sociedades) sobre aquello que la sucede, pero también como una metáfora en primera persona de la investigación pictórica, donde las alteraciones en la composición provienen tanto de los primeros recursos del artista provenientes de la composición serigráfica como de hallazgos y referencias posteriores.


 

Gimena Pino

2018 - Israel